Es verano, y en verano hace calor. Además, ya sea por el cambio climático o por lo que sea, parece que cada vez el calor es más intenso y dura más semanas. Si eres de esos que a la mínima que pueden tiran de aire acondicionado y que piensan todos sus planes calculando los sitios donde podrás estar debajo de un buen chorro de aire frío, este artículo de Welthy te interesa, ya que te explicaremos cómo refrescarse en un día caluroso.

Y es que además de estos electrodomésticos o de un buen chapuzón en el mar o la piscina, tenemos otras opciones naturales para ayudar a regular la temperatura corporal y pasar estas semanas de la forma más cómoda posible. ¿Quieres que te las expliquemos? Sigue leyendo y aprenderás cómo refrescarse en un día caluroso.

Cómo refrescarse en un día caluroso

La ropa es muy importante

Quizás es algo que hayas escuchado mil veces, pero la realidad es que la ropa es uno de los elementos que nos pueden ayudar a aislarnos más del calor. Aún así, es muy habitual ver a gente con prendas sintéticas, que poco o nada ayudan a eliminar el calor y que no permiten la transpiración. Una forma indispensable para refrescarse en un día caluroso es llevar prendas ligeras que permitan que nuestro cuerpo pueda regular la temperatura eficientemente. El primer reflejo natural cuando tenemos calor es el de ir quitándonos prendas de encima, y esa es una buena opción si no nos tiene que tocar el sol o si estamos en la playa/piscina. En el resto de casos, la mejor opción es utilizar prendas ligeras, con tejidos que permitan que fluya el aire, que nuestro cuerpo transpire y que el sudor se evapore. Algunos de los mejores tejidos para vestir en verano son el lino, el algodón o el rayón, ideales para aguantar las altas temperaturas sin asarnos por el camino.

Correcta hidratación

Tal y como comentamos a menudo en el blog de Welthy, nuestro cuerpo es un organismo inteligente, que se sabe adaptar a las situaciones más variadas. El caso del calor no es distinto, ya que nuestro cuerpo dispone de mecanismos para regular nuestra temperatura corporal y evitar problemas derivados. Ahora bien, así como sucede en la mayoría de mecanismos corporales, el agua es indispensable para que funcionen. Aunque a menudo observemos el sudor como un enemigo, la realidad es que es la forma que tiene nuestro cuerpo para bajar la temperatura y ayudarnos a sobrellevar el calor. Esto, por otro lado, favorece la deshidratación, por lo que es indispensable que le demos a nuestro organismo suficiente agua como para poder regularse y, además, seguir con el resto de funciones de nuestro cuerpo.

Protección solar

Damos por hecho que cada vez que vayas a exponerte a la acción solar vas a usar fotoprotector. No obstante, elegir bien cuál usar también puede serte de ayuda a la hora de evitar acalorarse demasiado. Dependiendo del protector solar, puede ser de difícil absorción, lo que también va a dificultar tu transpiración y hará más lenta tu refrigeración. Una buena opción para evitar que pase esto, es utilizar cremas hidratantes con factor de protección que sean de rápida absorción, así evitarás el profuso sudor que suele llegar después de ponerte crema solar muy densa. Un truco relacionado con este apartado es guardar las cremas hidratantes en tu nevera. así, cuando te las vayas a aplicar, lograrás un efecto refrescante extra que en los días más calurosos se agradece mucho. Finalmente, y aunque la protección solar debe ser indispensable, siempre es mejor evitar el sol de forma directa, especialmente durante las horas centrales del día.

Aplícate frío correctamente

El agua fría o incluso las bolsas de hielo han sido métodos ancestrales para paliar el calor y refrescarse en un día caluroso. Ahora bien, existen formas más efectivas de potenciar su poder refrigerante que debes conocer. Ya sea con agua fría o con hielo, una de las mejores formas de utilizarla es presionando contra las zonas de pulso que tenemos en la muñeca, en las sienes o en el cuello. ¿Por qué? La razón es que estas son algunas de las zonas corporales que liberan más calor y por donde las venas transcurren más cercanas a la dermis. De esta forma, el frío llega más fácilmente a la sangre y acelerarás la sensación de enfriamiento de forma más efectiva. 

Del mismo modo, si lo aplicamos en la parte posterior del cuello, justo donde se encuentra el tronco encefálico, podemos obtener el mismo resultado. El tronco encefálico es la zona del cerebro que se encarga de percibir y regular la temperatura corporal, por lo que si presionamos esta parte con frío, la sensación de frescor se va a sentir en todo el organismo.

Otros trucos para refrescarse en un día caluroso

  • Si vas a pasear o a tomar el aire, opta por hacerlo en zonas verdes, parques o bosques. En esos sitios, la vegetación te protege de la acción solar y suelen estar algunos grados por debajo de la temperatura general. Por otro lado, lo mejor es hacerlo durante las primeras horas de la mañana o las últimas horas de la tarde.
  • Una forma de refrescarnos con la alimentación sin que nuestra silueta se resienta es hacer helados y refrescos caseros. En el siguiente artículo te explicamos cómo hacer algunas bebidas y refrescos saludables para el verano.
  • La alimentación puede hacer mucho para ayudarnos a refrescarnos en los días calurosos. Ensaladas, pescados, frutas y verduras deben ser la base de nuestra alimentación, especialmente durante estos meses. Además, debemos evitar alimentos de difícil digestión que pueden elevarnos aún más la temperatura corporal. En este artículo te explicamos en profundidad cómo debe ser la alimentación saludable en verano.
  • Elimina el alcohol y los refrescos azucarados de tu dieta. Ninguna bebida tiene el poder hidratante del agua y este tipo de bebidas puede provocar todo lo contrario, aumentando la sensación de calor y la sudoración.